25 may 2009

EL SUJETO ABSOLUTO COMUNICACIONAL

José Pabo Feinmann. Filósofo

¿De quién es "La Nación? ¿Quién maneja el Grupo Clarín? Si el Gobierno argentino compró Radio 10, ¿a quién compró en realidad? ¿Quién sostiene a "los creadores de opinión"?
Fragmento de "La filosofía y el barro de la historia"EL SUJETO ABSOLUTO COMUNICACIONAL .

No hay subjetividades autónomas. El sujeto absoluto comunicacional "sujeta" a los hombres de hoy. Les hace ver lo que hay que ver. Hablar de lo que hay que hablar. Coloniza sus conciencias. Impide el más mínimo surgimiento de pensamiento crítico. De aquí que los gobernantes busquen algún canal de TV libre. O lo compren. Pero, ¿a quién lo compran, bajo qué condiciones, qué pueden y no pueden decir? ¿De quién es "La Nación? ¿Quién maneja el Grupo Clarín? Si el Gobierno argentino compró Radio 10, ¿a quién compró en realidad? ¿Quién sostiene a "los creadores de opinión"? ¿Puede haber "libertad de prensa" en un mundo en que lo informático se ha monopolizado como nunca, un monopolio internacional manejado por el Imperio, por el nuevo sujeto absoluto? ¿Qué vemos de las guerras? ¿Qué sabemos de la verdad? ¿Hay verdades o el vértigo comunicacional las ahoga? Los sujetos viven abotagados de informaciones, pero no tienen una sola verdad. Sus mentes son moldeadas. Opinan lo que opina el diario que leen, el Canal que ven, la telenovela que miran. Sus valores no son propios. Son los que los medios (en medio de una guerra fenomenal) imponen. Leamos un informe. Es apenas un informe sobre el poder que los MASS-MEDIA, a través de las políticas de fusión, tienen en la actualidad. Ese poder es UNO e intenta someter a lo MÚLTILPLE. Y lo somete. Ya no existe lo MÚLTIPLE. Lo que existe es el poder de lo UNO COMUNICACIONAL. Ese poder se dirige hacia el sometimiento, hacia el avasallamiento, hacia, muy especialmente, el ATURDIMIENTO de las conciencias. El mundo hace ruido. TODO ES RUIDO. Vivimos en medio de una ONTOLOGÍA DEL RUIDO. De una ONTOLOGÍA DE LA SOBREACTUACIÓN. Desde la gesticulación inflamada de un director de orquesta (pongamos: Zubin Metha al frente de cualquier orquesta sinfónica), desde las proezas vocales de Los Tres Tenores (Pavarotti, por ejemplo, podría ensordecer al planeta si se lo propusiera), desde la dramatización de los pianistas clásicos no bien les ponen delante una cámara (hay quienes tocan un allegro de Mozart con la sublimidad gestual que utilizarían para el adagio del Concierto de Ravel), desde cualquier relator de fútbol, desde cualquier locutor radial, desde cualquier pobre diablo que dice el estado del tiempo, TODOS GRITAN O SOBREACTÚAN. Lo UNO COMUNICACIONAL aplasta la subjetividad a través, entre otras cosas pero no lateralmente, del RUIDO. Ni hablar de Madonna o, peor (Madonna ES una artista), de los recitales de rock. El ruido, la bengala, el fuego, la muerte.

El Informe que quiero detallar es el siguiente: "Diez mega grupos controlan la prensa, radio y televisión de EEUU e influyen en América Latina: Diez mega corporaciones poseen o controlan los grandes medios de información de Estados Unidos: prensa, radio y televisión. Esa decena de imperios controla, además, el vasto negocio del entretenimiento y la cultura de masas, que abarca el mundo editorial, música, cine, producción y distribución de contenidos de televisión, salas de teatro, Internet y parques tipo Disneyworld, no sólo en el país del norte sino en América Latina y el resto del mundo.

"Cientos de millones de estadounidenses, latinoamericanos y ciudadanos de todo el planeta consumen a diario -directa o indirectamente- los productos informativos y culturales de los holdings AOL/Time Warner, Gannett Company, Inc., General Electric, The McClatchy Company/Knight-Ridder, News Corporation, The New York Times, The Washington Post, Viacom, Vivendi Universal y Walt Disney Company, propietarios de los medios más influyentes.

"Los diez grupos controlan los diarios nacionales de mayor circulación, como el New York Times, USA ToDay y Washington Post, cientos de radioemisoras y las cuatro cadenas de televisión con mayor audiencia en sus programas de noticias: ABC (American Broadcasting Company, de Walt Disney Company), CBS (Columbia Broadcasting System, de Viacom), NBC (National Broadcasting Company, de General Electric) y Fox Broadcasting Company (de News Corporation). Quienes manejan estos medios adquirieron una importante cuota de poder que no emana de la soberanía popular, sino del dinero, y responde a una intrincada madeja de relaciones entre los medios informativos y de comunicación y las más grandes corporaciones transnacionales estadounidenses, como la controvertida petrolera Halliburton Company, del vicepresidente Dean Cheney; el Carlyle Group, que controla negocios de la familia Bush; la proveedora del Pentágono Lockheed Martin Corporation, Ford Motor Company, Morgan Guaranty Trust Company of New York, Echelon Corporation y Boeing Company, para citar unos pocos. "Paradojalmente, estos diez grandes imperios mediáticos muestran a Estados Unidos como una democracia ejemplar, regida por el llamado 'sueño americano de la libre competencia', donde todos tendrían 'iguales posibilidades de triunfar'.

"Roma levantó el Coliseo para ofrecerle una diversión sanguinaria a las masas urbanas de su imperio. Hoy, cada vez que encendemos el televisor recibimos aterrados las crueldades de la propaganda de guerra del imperio estadounidense, aunque las noticias pretendan mostrar la supuesta bondad de sus soldados en Irak y las películas nos familiaricen desde niños con la muerte y la violencia. Petróleo y recursos naturales para las transnacionales y circo para los pueblos, parece ser la consigna del imperio, sólo que ahora el circo está instalado en los hogares, por voluntad de unas reducidas elites mundiales.

"En EEUU la información fue suplantada lisa y llanamente por la propaganda corporativa. Dejó de existir el 'derecho a la información', garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución. Los ciudadanos estadounidenses perdieron su derecho a la información veraz y oportuna sin darse cuenta y sin que hayan sido formalmente derogados. Las frecuencias para las señales de radio y televisión constituyen un bien público, de toda la sociedad, pero su control pasó a manos de unos pocos mega-imperios mediáticos:

1) AOL/Time Warner Inc.

2) Gannett Company, Inc.

3) General Electric.

4) News Corporation.

5) The McClatchy Company.

6) The New York Times Company.

7) The Washington Post Company.

8) Viacom y las cadenas CBS y UPN.

9) Vivendi Universal, la dueña de Universal Studios.

10) Walt Disney Company.

(NOTA: Fuentes: - LOS AMOS DE LA PRENSA EN EEUU Y AMERICA LATINA, Ernesto Carmona, 2007.- Bridget Thornton, Brit Walters y Lori Rouse, PROYECTO CENSURADO de la Universidad Sonoma State de California, CENSORED 2006, MEDIA DEMOCRACY IN ACTION, de Peter Phillips y otros, Seven Stories Press, Nueva York, 2006. - U.S. SECURITIES AND EXCHANGE COMMISION, Columbia Journalism.)

No nos podemos ocupar del desarrollo del poder-Disney. Foucault (cuyos trabajos toman relevancia con estos temas) siempre insistió en que debíamos abandonar esa concepción que el marxismo había impuesto sobre la represión: que castigaba, que provocaba dolor, sufrimiento. No: hay una represión que entretiene, produce placer. Es el gran hallazgo de la Corporación Disney. El Pato Donald era "malo" en los setenta. Se trataba de "desmitificar" la "mentira imperialista". Hoy la reciben todos casi sin contramensaje posible. Disney ataca y penetra por tantos lados que su encanto es irresistible. Algún día retornará el Gran Padre Walt del frío eterno y el mundo lo recibirá como a un dios. Sólo un dios puede salvarnos. Eso pedía Heidegger en el reportaje del SPIEGEL. Ese dios no será el que imaginaba (vaya a saber cuál) el pensador de la Selva Negra. El único dios que regresará del más allá para alegría de la entera humanidad será el Gran Padre Walt. Lo tienen listo para el momento preciso. ¿O alguien realmente cree que son incapaces de revivir a Walt Disney? Si no lo hacen aún (ahora, cuando están por "hacer" al hombre) es porque no lo consideran necesario. Pero lo harán y les aseguro que estoy preparado para verlo retornar en una nube o en un trineo o en un ataud con barras y estrellas y la estridencia de una marcha de John Philippe de Sousa o la dulzura de la canción de PINOCHO. Desembarcará en DisneyWorld y anunciará a todos que trae un regalo inesperado: regresó, con él, la madre de Bambi. El mundo es maravilloso. Ríndanse. (NOTA: No sé si se me juzgará mal o se creerá que he enloquecido. No es así, creo sinceramente que traerán a Disney. Creo que ya pueden hacerlo. Y creo que en una década o sólo algo más lo veremos. O en cualquier momento. Depende de las urgencias del Pentágono. Sé que las profecías suelen llevarnos al ridículo, pero no creo que ésta lo consiga.)

DUDAR DEL PODER

ESTO es hoy el capitalismo comunicacional. ESTO es hoy el SUJETO ABSOLUTO hegeliano. Está centrado porque son empresas y ramificaciones infinitas del Imperio. SE TRATA DE UNA GIGANTESCA METÁSTASIS. Nunca sabremos para quien escribe un periodista. Para quién habla un locutor. En qué medio actúa el más "progresista" de los escritores: ese medio lo toma para neutralizarlo. Cuando no pueda le ofrecerá algo distinto y si el otro sigue siendo incómodo lo borrará de la realidad, le impedirá el acceso a cualquier lado. ALGUIEN pondrá la cara: alguien dirá "estás despedido". Pero no habla por su boca. Es hablado por la voz de sus amos, aunque no lo sepa ni lo crea.

Aclaremos lo de la "metástasis". Nada que ver con "diseminación". Es una metástasis que se expande CONCENTRÁNDOSE. El poder absoluto comunicacional no hace sino centrarse, logocentrarse, fonocentrarse. Ocupa la más absoluta centralidad. Pero, a la vez, se expande. Su condición de sujeto centrado que controla sus propios mecanismos de acción y poder es el que le permite des-centrarse y extenderse, globalizarse. Es un sujeto global informático. Pero es, sobre todo, la real posibilidad que tiene el Imperio para sujetar las subjetividades. En tanto, los filósofos post siguen deconstruyendo al sujeto, diseminándolo, adelgazándolo, hablando del pensamiento débil. ¿El Imperio, pensamiento débil? Ya resulta triste, quizás patético, insistir con esas liviandades de los noventa, cuando se festejaba el triunfo del neoliberalismo y el fin del sistema soviético.

¿Qué haremos ante el abrumador poder del sujeto absoluto comunicacional? Defender nuestra subjetividad. (NOTA: En ESCRITOS IMPRUDENTES I hay un texto que se llama "Nos van a entretener hasta morir". Es un breve texto que escribí en 2001, hace rato, claro, que todo esto, como a todos nosotros, me obsesiona. Citaba, ahí, unas palabras de León Rozitchner en un reportaje que PÁGINA 12 le hizo el 22 de enero de 2001, a pocos días de las Torres. Decía León: "Nunca hubo un poder tan bien organizado, voraz y despótico como el que está apareciendo ahora (.) Nunca hubo tantos instrumentos de destrucción, tanto control, tanta sujeción de la subjetividad. No podés imaginar siquiera, porque el imaginario viene de afuera y se mete en vos. Y el movimiento interno de imaginación y pensamiento te lo interrumpen a cada rato, pasándote. Todo está, en alguna medida, organizado de una manera siniestra. Todos los niveles de la relación del poder con la realidad están organizados técnica y tecnológicamente. Este sistema está hecho para destruir la subjetividad de la gente, impedir el pensamiento, impedir el afecto. Y por eso la superficialidad", ESCRITOS IMPRUDENTES I, ed. cit., p. 210. Subrayemos, de todo lo valioso que dice León, la IMPOSIBILIDAD DE IMAGINAR. El imaginario, dice, viene de afuera, se mete en uno. Un sujeto que no puede imaginar no puede proyectar, no puede pensar nada alternativo al imaginario del poder. Y la velocidad, la rapidez: no es posible tener un movimiento interno de imaginación y pensamiento. Lo interrumpen, dice León, "pasándote". Nos pasan porque son más veloces, más rapidos. De aquí la "rapidez" de los "vivillos" de la televisión. Todos tienen lengua fácil, veloz. Son atorrantitos arltianos que "se las conocen todas". Así, "te pasan como y cuando quieren". No son la inteligencia ni el talento los que se requieren. Es la audacia. La rapidez que da la impunidad, el descaro, la indiferencia moral: "me cago en todo", es la consigna de los "vivillos" de la tele. Mordaces, carajeadores, banales, campeones imbatibles de lo soez, ganan por velocidad, por ausencia de escrúpulos, porque son fruto de un mundo devaluado y conocen sus reglas, que ellos recrean y crean diariamente, mejor que nadie.) Porque eso es lo que quieren quitarnos. Y con la subjetividad nos quieren arrancar la posibilidad de la conciencia crítica, del sujeto crítico que es -en un solo movimiento- la trama de nuestra libertad. El poder hace todo lo que hace (lo que con tanta eficacia hace) porque busca la imposibilidad del ACTO LIBRE. ¿Cuál sería este acto? Hemos analizado esta cuestión. Todas las sobredeterminaciones del estructuralismo y de los post nos ahogaban, pero insistimos hasta decir que en algún punto, acorralado, sofocado, en el último socavón de nuestra conciencia, TENÍAMOS que tener todavía un resto de libertad. Concedámoslo: sí, en ese RESTO, en ese último bastión de nuestra subjetividad, SOMOS AÚN EL SUJETO ABSOLUTO HEGELIANO. O el sujeto de la libertad sartreana. Es necesario que podamos serlo para que el hombre no esté definitivamente perdido. Desde ese RESTO es que aún podemos decir la frase que más teme el Poder que digamos, la frase contra la cual dirige toda su enorme artillería: DUDO DE VOS. Lo que dijo Descartes. Ese "héroe del pensamiento". "Dudo, y de lo único que no puedo dudar es de mi duda". Ahí tambalea la estructura


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