26 oct 2009

Algunas pistas para entender lo que pasó y pasa en Uruguay

Rubén Armendáriz*

Habrá que esperar hasta el 29 de noviembre, pues. Escrutados todos los circuitos electorales, las cifras oficiales indican que el Frente Amplio logró el 48,2% de los sufragios, el Partido Nacional (blanco) el 28,9%, el Partido Colorado el 16,9%, el Independiente 2,5%, la Asamblea Popular 0,6%, en blanco y anulados 2,1% y observados 1,4%. O sea, al Frente le faltó 1,9% de los votos para ganar en la primera vuelta. Pese a que la suma de los dos partidos tradicionales no alcanza al total de votos frentistas, habrá balotaje, una de las "trampas" impuestas para dificultar el acceso de la izquierda al gobierno.Con estos resultados el Frente Amplio alcanza la mayoría parlamentaria en ambas cámaras manteniendo 16 senadores y perdiendo dos diputados, para totalizar 50 representantes en la cámara baja. El Partido Nacional pierde dos senadores y seis diputados, mientras que el Partido Colorado aumenta su representación parlamentaria en dos senadores y siete diputados, contrariando a los encuestadores.

En tanto el Partido Independiente no alcanza una banca en el Senado pero duplica su representación en diputados pasando a dos representantes nacionales.Muchos me preguntan por qué el Frente no ganó en primera vuelta, tras un gobierno como el de Tabaré Vázquez que, sin cambios profundos, fue mucho mejor que los cuatro anteriores. Creo que muchas veces uno olvida qué es el Uruguay, un país con una cultura de clase media, una idiosincrasia de clase media, que no condice -hoy en día- con la realidad social del país. Es, para decirlo de alguna forma, una ciudadanía que habla como si fuera de izquierda pero piensa como conservadores.

Hay que recordar que a diferencia de otros hermanos sudamericanos (Bolivia, Argentina) donde la cultura de los sectores populares (mineros, descamisados) marcó la historia reciente, de mitad del siglo XX en adelante, en Uruguay "desde comienzos del siglo XX se impuso un modo poco estridente, pacato y medido de expresar las opiniones y movilizaciones de los sectores populares", señalara Raúl Zibechi.

En el Uruguay del siglo pasado, cuando "las vacas gordas",la clase media ha sido cuantitativamente importante (cercana a la mitad de la población, se decía entonces), pero más allá de ello, se convirtió en referencia obligada para el conjunto de la sociedad. Si los ricos no alardeaban su riqueza, los de abajo tampoco se consideraban pobres sino clase media. Es ese modo pacato del monteviadeno,En Uruguay nunca existió una oligarquía económicamente dominante y políticamente gobernante, sino una elite encargada de administrar la cosa pública sin dependencia de la burguesía. El batllismo (los seguidores del reformista colorado José Batlle y Ordóñez, dos veces presidente a inicios del siglo XX) fue para Zibechi, la expresión política más acabada de esa estructura socio-política que diferenció al Uruguay al punto de convertirse, mas en el imaginario que en la realidad, en la Suiza de América.

De todas formas, es más que probable el triunfo de José "Pepe" Mujica (hasta las encuestadoras están de acuerdo en ello), quien seguramente será el próximo presidente. Algunos señalan que la de Mujica es una forma plebeya de hacer política. Un lenguaje campechano, abierto, desprovisto de retórica, plagado de términos populares y con frecuentes frases imprevisibles constituyen rasgos que extasían a unos y generan el rechazo de otros.
Algunos analistas señalan que Mujica aspira a hacer batllismo desde el gobierno, implementar modos de conciliación de clases.Otros prefieren calificarlo de populista, como califican a todo lo que no comprenden o no están en los libros del Norte. La irrupción de Pepe Mujica en la política uruguaya, invadida por los mismos personajes pre-dictadura, significó un aire renovador... pese a su edad.

Su contendiente en la segunda vuelta será el conservador "Cuqui" Lacalle, ex presidente, ahora en la corte del fascista español José María Aznar. Un triunfo de Lacalle significará un retroceso de más de 20 años y no solo para Uruguay, sino para todo el Mercosur, por lo menos.Pero hay algo que tampoco puede quedar fuera del análisis: Mujica es el político más parecido al uruguayo medio, en quien se sienten reflejados los pobres de la ciudad y del campo, pero también una parte considerable de las clases medias que se rompen el lomo para no perder su condición, en un país donde el ascenso social no existe para las grandes mayorías.

Pepe Mujica levanta fervor, pero éste nadie tiene que ver con su programa de gobierno, sino con su verbo y con la identificación afectiva con el personaje, consolidaridades má sólidas y duraderas. “La democracia empieza en la oreja, escuchando a todo el mundo”, suele decir.El triunfo de Mujica frente al exministro de Economia Danilo Astori en las internas de junio último, significó la identificación de las mayorías del Frente con un pasado (de comabtiente tupamaro) y un hoy, que es el de hacer política cerquita no más de la gente común. Y ganó Mujica pese a que Astori tuvo el apoyo de Vázquez y de los medios decomunicación social, frentistas y sobre todo de la oposición conservadora.Lo más importante sucedió quizá en la súltimas dos semanas en el Uruguay. Los comités de base, mecanismo de movilización del Frente Amplio desde 1971, habían sido desmovilizados desde el mismo día de su triunfo por Tabaré Vázquez, no demasiado interesado en gobernar hombro con hombro con la ciudadanía. Esos comités que se intentaron reactivar electoralmente en todo el país, fueron enutralizados por la movilización espontánea y popular: convocatorias por teléfonos celulares e internet o a través de la radio-bemba pasaron por encima de las estructuras orgánicas.

Pocos dirigentes supieron ver lo que pasaba: Y entre esos escasos, estaba Mujica, asumiendo que la "democracia empieza por la oreja".Hace casi ocho lustros, fueron clasemedias los que fundaron esa coalición de grupos, partidos y movimientos del centro hacia la izquiera que se dio en llamar Frente Amplio. Hoy esa clase media sigue apoyando al Frente, pero no es la misma: la aplicación de las políticas neoliberales la empobreció, pauperizó y sus hijos debieron emigrar. ya no sueñan con ser campeones del mundo (en fútbol) ni ser la Suiza de América. Y quizá por eso mismo, hoy respaldan a este candidato, más de abajo, más igual que a ellos mismos.

Un graffiti dibujado en un muro de Montevideo reza: “Alerta Uruguay: se viene un presidente sin corbata”. Pero eso no significa que se espere un cambio de estructuras ni una revolución social. Estamos hablando de no perder el gobierno y conciliar para poder compartir el poder.

*Periodista uruguayo

No hay comentarios: