14 sept 2008

Un Presidente en Apuros


Por Lic. Pedro Agüero D.

Por estos días en tierras aztecas se esta realizando la venta paulatina de la mayor empresa estatal de América Latina: PEMEX (Petróleos de México).
Esta empresa estatal es la encargada de administrar la exploración, explotación y comercio del petróleo. Tiene ventas superiores a 125.000 millones de dólares anuales, una cifra incluso superior al PBI de algunos de los países de la región.
Es por esto que la sociedad mexicana se está movilizando para impedir la aprobación de la controvertida Ley de Reforma Energética, impulsada por el empresario y actual presidente Felipe Calderón, quien adujo la necesidad de privatizarla ya que generaba perdidas importantes por falta de inversiones.
En la misma ley se advierte una nueva modalidad de contratación para permitir que empresas extranjeras participen en todas las áreas de Petróleos Mexicanos (Pemex), incluida la explotación conjunta de los yacimientos transfronterizos en el Golfo de México, y la posibilidad de licitaciones confidenciales, con información reservada sobre los términos en los que se adjudicarán obras y servicios.
Además podrá otorgar contratos sin licitación, de manera directa, a la empresa que decida en el caso de “refaccionamiento o servicios relacionados con la instalación, mantenimiento o conservación de equipos industriales del fabricante original, a fin de mantener la garantía técnica de la maquinaria”.

Antecedentes

Hace más de una década, México tiene firmado un tratado de libre comercio con EE.UU. en épocas del auge neoliberal. Este tratado consiste en la eliminación o rebaja sustancial de los arancel para los bienes entre las partes, y acuerdos en materia de servicios. Sin embargo, a pesar de la existencia de dichos compromisos, ha permanecido una elevada protección arancelaria por parte de EE.UU. que restringe las exportaciones mexicanas. Así mismo, se encuentran impuestos altos que superan el arancel máximo mexicano en algunos productos en las que el país azteca tiene la capacidad de ser competitivo
Este TLC genera en la práctica desigualdades debido a las políticas arancelarias que lleva adelante el gobierno estadounidense por lo cual limita el campo de acción de las economías en desarrollo. Generando en estas naciones mayores índices de pobreza y una dependencia a la potencia. No obstante en 2005, El anterior presidente de México y ex gerente de la Coca- Cola Vicente Fox intensificó dicho acuerdo, firmando el TLC plus.
Con este tratado mas especifico, ambas naciones establecían una cooperación en materias de seguridad nacional y colaboración en explotación de recursos naturales propiamente mexicanos. Por lo que Petróleos Mexicanos siempre fue el tesoro anhelado por las administraciones estadounidenses a través de sus transnacionales.
Hasta ese momento nunca se pudo privatizar, debido a que ha representado el orgullo del nacionalismo mexicano, ya que PEMEX es la tercera empresa productora de petróleo en el mundo y la sexta en ventas.
Con estos antecedentes y sumado a que el actual presidente Felipe Calderón accedió a la presidencia de la nación mexicana por medio de un fraude electoral y amparado por un Tribunal Electoral Federal que avaló su triunfo, con tan solo un 0.37 % de diferencia ante su rival del centro izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) Andrés Manuel López Obrador.
Ante esto la victoria de Calderón debía concretarse si o si, debido a que este empresario ya había comprometido su palabra, en reuniones secretas, con representantes de Transnacionales extranjeras. Una de ellas es la famosa estadounidense Halliburton.

La Transnacional socia de Felipe Calderón: Halliburton

Entre los años 1996 y 2000, esta transnacional fue dirigida por Dick Cheney (actual vicepresidente de EE.UU.) y su función siempre fue realizar servicios de localización de reservas de hidrocarburos y perforación de pozos.
En el año 2006 Halliburton obtuvo U$S 16 mil millones para reconstruir Irak sin licitación y de forma directa.
Actualmente tiene el privilegio de ser el principal contratista extranjero de PEMEX, ya que recibió 160 contratos por un monto de U$S 2000 millones por la explotación de pozos mexicanos. Ya en febrero de 2005, durante un foro realizado en el estado de Veracruz, Lew Watts, vicepresidente de estrategia de mercados de Halliburton, dijo que su empresa “estaría más que contenta” de lograr una alianza estratégica con Pemex. “La apertura (al capital privado) sería una oportunidad, pero de no darse no sería tan malo”, agregó.
La estrategia de EE.UU es comprar PEMEX de manera lenta a través de empresas transnacionales como Halliburton y sus subsidiarias. Para limitar el avance de la venezolana PDVSA y la brasileña PETROBRAS en el continente y por consiguiente mantener al “Populismo” de Chávez y Lula Da Silva alejada del territorio azteca .
Con PEMEX y sumado a las recientes privatizaciones de empresas petroleras en Irak y el resto de Medio Oriente.

La administración estadounidense se quedaría con las reservas necesarias para cubrir su demanda interna y elevar su magra representación mundial de reservas de crudo que actualmente no supera el 3%.
Para ello se esta valiendo de tratados espurios con la administración de Calderón, con la finalidad de quedarse con la totalidad de la empresa estatal. Pero para lograrlo depende de una ley que permita la incorporación paulatina de capitales extranjeros.
No obstante el dirigente opositor Manuel López Obrador esta al frente de una campaña en contra de dicha venta y para ello se han organizado plebiscitos en algunos estados mexicanos donde cerca de 1.000.000 de ciudadanos emitieron su opinión negativa a la aprobación de esta polémica Ley de Reforma Energética.
México a comienzos del siglo XX fue un icono de la lucha de los pueblos en contra de las dictaduras pero esa característica desapareció y terminó siendo el modelo de país propicio para las corporaciones transnacionales desde la década de 1920 a nuestros días.
Mientras en Sudamérica hay un impulso a la reestatizacion de empresas de servicios y recurso naturales, en México esos vientos de cambios no llegaron y actualmente es una nación supeditada al perimido modelo neoliberal que azotó todo un continente con sus funestas consecuencias para nuestras sociedades.
La venta de PEMEX significará la desaparición paulatina de la soberanía mexicana como así también el boleto de ida a una mayor catástrofe económica, debido a que el petróleo es una de las fuentes de ingreso de este Estado latinoamericano.
Los acuerdos energéticos y económicos entre las diferentes administraciones mexicanas con los EE.UU. han puesto en riesgo la estabilidad de un país que quiso ser libre pero terminó anclado en el fervor de la libre competencia. Una competencia que México precisamente está perdiendo.



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