3 may. 2010

Martinez de Hoz: A rendir cuentas

Por Leandro Filozof


Durante más de dos décadas gozó de un pase libre que le permitió evitar estrados, tribunales y procesamientos; que le permitió, en fin, eludir a la Justicia. Una de las ironías de los años noventa produjo que un hombre acusado de delitos de lesa humanidad tuviese ese trato privilegiado.
Pero el perdón presidencial otorgado en 1989 a José Alfredo Martínez de Hoz por el entonces presidente Carlos Saúl Menem fue anulado por la Corte Suprema de Justicia y el ideólogo del modelo económico de la dictadura militar se deberá sentar en el banquillo de los acusados.La causa que valió el fallo del alto tribunal investiga el secuestro extorsivo del empresario Federico Gutheim y de su hijo Miguel, quienes fueron detenidos ilegalmente para forzarlos a renegociar un contrato de exportación con comerciantes ingleses y chinos luego de que los Gutheim tomaran decisiones que redundaron en la negación de una línea de créditos que beneficiaba a Martínez de Hoz.
Además del ex ministro de Economía, se encuentran acusados Jorge Rafael Videla y Albano Harguindeguy, ya detenidos por otros delitos. En 2006 el juez Norberto Oyarbide declaró la inconstitucionalidad de los indultos y la Sala II de la Cámara Federal confirmó la decisión en abril de 2008.
El recurso extraordinario que interpusieron los abogados defensores de Martínez de Hoz fue rechazado por mayoría en el máximo tribunal de la Nación.A partir del fallo se podría avanzar en otras causas en las que también está implicado Martínez de Hoz.
Se lo vincula con el asesinato de Juan Carlos Casariego de Bel, director del Registro de Investigaciones, ocurrido después de que se negara a firmar el dictamen de nacionalización de la Compañía Italo Argentina de Electricidad, expediente que también investiga Oyarbide. Y está acusado, además, de ser el jefe civil del golpe de 1976 en la causa que lleva adelante el juez Ariel Lijo. La posibilidad de procesar a Martínez de Hoz se suma al juicio contra Juan Alemann, ex secretario de Hacienda de la dictadura.
El subsecretario de Derechos Humanos, Luis Alem, consideró que “tales procesos abren las puertas al debate judicial sobre la actuación de los civiles durante el gobierno militar”, hechos sobre los que los tribunales todavía no se expidieron. Acostumbrado a la impunidad que lo protegió durante todos estos años, Martínez de Hoz no dudó en publicar una solicitada denunciando persecución hacia su persona. Bajo el título “Otra vez con Martínez de Hoz. Una persecución interminable”, ocupa media página en los diarios Clarín y La Nación, libre de respuestas o aclaraciones.
El último párrafo de la solicitada dice: “...en la Argentina de hoy, con sus instituciones degradadas, el Estado de Derecho reducido a una mera apariencia y un gobierno que continúa promoviendo abiertamente el enfrentamiento entre los argentinos, no parece que existan frenos institucionales que contengan la ensañada y larguísima persecución en mi contra, que no tiene precedentes en el país”.
Olvida Martínez de Hoz su función durante el gobierno de facto, donde para aplicar su modelo económico que dilapidó los recursos de un país, se aplicó el terrorismo de Estado con persecución, secuestros, robos de bebés y asesinatos. Olvida también el ex ministro que está acusado en más de un delito de lesa humanidad. Delitos que no prescriben y que según la Corte Suprema “...por su gravedad son contrarios no sólo a la Constitución Nacional, sino también a toda la comunidad internacional”. Sin el pase libre que le otorgó el menemismo, ahora Martínez de Hoz deberá rendir cuentas como cualquier mortal

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